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Nombre: Cuqui
Sent: 08/30/2010 10:25:01 am

Matones de esquina y malevos de arrabal
Por Mauro Apicella 
De la Redacción de LA NACION 
Lunes 30 de agosto de 2010

Rubén Blades cantará versiones tangueras de sus hits, con arreglos de Carlos Franzetti y la orquesta de Leopoldo Federico

Al panameño Rubén Blades le alcanzaría bajar el ala de su sombrero -ese que usa cuando canta; ese que usó en su última actuación en Buenos Aires, a fines del último año- para lograr un look medio tanguero. Claro que eso no sirve ni para empezar si el plan es cantar tango; plantarse sobre el escenario del Luna Park, como piensa hacer esta noche, en la primera de las dos finales que tendrán el Mundial de Baile de Tango.
Blades no pensó en el sombrero, sino en cómo sonarían algunas de sus canciones más conocidas, acompañadas por una orquesta típica. Llamó a una persona de confianza, que conoce desde hace muchos años y que ha incursionado bastante en el tango, el compositor y arreglador argentino Carlos Franzetti, y convocó para este desafío a una de las orquestas más clásicas en nuestro país: la de Leopoldo Federico.
Blades y Franzetti se conocen desde mediados de la década del setenta, cuando Carlos comenzó a hacer arreglos para los discos de Rubén. Nacieron el mismo año, 1948, y viven muy cerca uno del otro, en Nueva York y Nueva Jersey, respectivamente. Pero no fueron estos datos los que hace más de diez años los motivaron para proyectar la grabación de un disco que ahora, con este concierto, dará su primer paso, sino el hecho de que pueden haber muchos puntos de contacto entre esas dos músicas urbanas (las canciones de Blades y el tango).
El cantante y compositor comenzó su exitosa carrera en Nueva York, con la música y el cine. Fue candidato a la presidencia de su país hace 16 años y ministro de Turismo entre 2004 y 2009. Es embajador de las Naciones Unidas contra el racismo y tiene una mirada demasiado latinoamericanista de la cultura para ser alguien que ha elegido Nueva York como lugar de residencia. Pero la vida no está hecha de absolutos. Quizá por eso, a los 62 años, este muy jovial Blades asume el desafío de cantar, como si fueran tangos y milongas, temas como "Pedro Navaja", "Ligia Elena", "Pablo Pueblo", "Ella" y "Paula C.".
De entrada, aclara que no tiene pretensiones de cantor de tango, aunque explica su derecho sobre este género que desde hace poco es patrimonio intangible de la humanidad. "Esto no es para conquistar nuevos mercados. Simplemente, entiendo que es patrimonio de la humanidad declarado por la Unesco y ahora pertenece al mundo. No pretendemos convertirnos en lo que no somos, sino poner énfasis en lo que tenemos y nos une: la experiencia urbana, los antecedentes que compartimos. Intuía la posibilidad de esta sorpresa, de ese arreglo de tango o milonga que me lleva a otro lugar, que no me había llevado la interpretación anterior. Y lo agradezco, porque después de más de treinta años de trabajo, pocas cosas pueden sorprenderlo a uno", confiesa Blades, a pocas horas de su arribo a Buenos Aires, mientras toma café con Franzetti (que también llegó de Estados Unidos, donde vive desde 1974).
-Ya que menciona el tiempo, ¿piensan en eso, pasados los 60?
Blades: -Mientras más vives, más aprendes y más puedes contribuir. Es cuestión de saber utilizar el tiempo mejor. Si tienes suerte y vives lo suficiente, vas a entender una serie de cosas que quizás al principio de tu vida no las tuviste en claro.
Franzetti: -Creo que hay cosas que tienen que ver con el sentido de la ubicación. Uno no puede hacer a los 60 lo que ha hecho a los 20. Rubén no va a dejar de ser él a los 60, pero, de repente, la actitud musical va a ser diferente.
Blades: -Yo siempre pongo el ejemplo de "Maestra vida". Tiene dos partes; una es la del personaje joven y la segunda, cuando tiene más edad. La escribí a los 32, y por supuesto que me identificaba más con el protagonista joven. A la segunda, hoy la entiendo mucho mejor. Claro que también entiendes que tienes más pasado que futuro y que no vas a ser delantero de la selección de Panamá o la Argentina.
-Pero sí asumir un desafío como el de estas versiones.
Blades: -Hay un continente emocional que va mucho más allá de la bandera y la ubicación geográfica. Una manera de identificarlo es explorar lo que nos une a todos. El tango durante mucho tiempo fue transformado en salsa. "Las 40", por ejemplo. Lo novedoso en este caso es que utilizamos canciones que yo ya había grabado. Las transformamos a través del conocimiento de un argentino [Franzetti] y de la interpretación de argentinos del nivel de un Leopoldo Federico, no de impostores o de cualquier otra gente que aparece por allí, que habría sido otra forma de explorarlo. Estas letras tienen una conexión con el carácter urbano.
Franzetti: -Despertó en él ese pequeño argentino que llevamos adentro -dice, y se ríen.
-¿Cómo planteaste los arreglos de cada tema?
Franzetti: - Llevé los temas a las calles de Buenos Aires. En vez de ser un lumpen del alto Manhattan, "Pedro Navaja" es uno que vive en las calles de Boedo. La historia se traslada. Comencé con la armónica de los afiladores de cuchillos, una escena muy porteña.
Blades: -Y yo me eché a reír cuando me contó eso porque me recordó a los gallegos que, en Panamá, tenían sus bicicletas con las que afilaban cuchillos y tijeras y también tenían esos silbatos. Bueno, hasta en eso están las semejanzas.
Franzetti: -Y como "la vida te da sorpresas" [recitando un fragmento de "Pedro Navaja"], por un instante la orquesta de tango se va a convertir en una charanga. Un encuentro entre la típica y la música del Caribe.

Personajes que mutan y se acercan
"Nos conocemos profesionalmente con Carlos Franzetti hace más de treinta años", dice Rubén Blades. "Yo trabajaba para el sello Fania. Me quería hacer conocido como compositor. El conjunto Candela me pidió un tema. Les di «Amor pa´ qué» y lo arregló Carlos, que estaba recién llegado [a los Estados Unidos]. Pero todavía no nos conocíamos. El tema se convirtió en un hit enorme. A los dos años vino Siembra , el disco de mayores ventas en la historia de la salsa. Ahí él escribió algunos violines para ese disco y en el 78 o 79, cuando se me ocurre grabar Maestra vida , hizo los arreglos de todo el álbum. Después hicimos películas juntos. Siempre hemos sido amigos y hace tiempo que tenemos esta idea."
Aunque sea difícil imaginar cómo quedarán las melodías de algunos hits de Blades en versiones tangueras, las letras tienen mucho que ver con algunas historias del Río de la Plata.
"Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar/ con el tumbao que tienen los guapos al caminar [...]. Pedro Navaja, matón de esquina. Quien a hierro mata, a hierro termina", dice "Pedro Navaja". Una historia similar es ésta: "Algo se dijo también/de una esquina y de un cuchillo./Los años no dejan ver/ el entrevero y el brillo", ("Jacinto Chiclana", de Jorge Luis Borges y Astor Piazzolla).
Blades aporta a las desgracias familiares uno de sus clásicos: "Ligia Elena la cándida niña de la sociedad/ Se ha fugado con un trompetista de la vecindad./ El padre la busca afanosamente/ y lo está comentando toda la gente./ Y la madre pregunta angustiada/¿En dónde estará?". ("Ligia Elena").
Aunque en un contexto socioeconómico diferente, la continuación de esa canción, con final feliz para la familia, pero infeliz para la chica, podría haber sido el tangazo de Larrosa y Canet "Los cosos de al lao". Dice: "¡Ha vuelto la piba que un día se fuera/ cuando no tenía quince primaveras/ Hoy tiene un purrete... y lo han bautizao,/ por eso es que bailan/ los cosos de al lao".

Nombre: Chusmi
Sent: 08/13/2010 10:07:16 am

Pablo Agri: protagonista del Festival de Tango

"Somos la generación que se nutrió con los grandes maestros"
Viernes 13 de agosto de 2010

Pablo Agri tiene 42 años y heredó el violín de su padre, el gran maestro Antonio Agri (tocó con el quinteto de Astor Piazzolla y el Quinteto Real de Horacio Salgán), aunque su profesionalismo, ductilidad y creatividad interpretativa lo posicionaron entre las mentes brillantes de la generación de la década del noventa. "Fijate que los violinistas que había hasta la llegada de nuestra generación intermedia eran de más de sesenta años. Después de la generación de Julio Pane, Néstor Marconi, el Negro Suárez Paz, que son todos grosos, viene esta generación que fue un poco el trampolín para toda la nueva camada del tango", opina Pablo Agri.
No hay orquesta, agrupación o solista que no lo haya tenido entre sus filas como violín solista. En la nueva edición del Festival de Tango, organizado por el gobierno de la ciudad, el violinista será una suerte de hombre orquesta y estará metido de lleno en varias producciones especiales: la presentación de su Camerata Argentina, el espectáculo Pedacito de c ielo en el Planetario y sus participaciones en la Orquesta Típica del Río de la Plata (ver recuadro) y la Orquesta Típica Porvenir.
Sin embargo, para el músico, su aporte más importante en los últimos años fue por el lado de la docencia. "Tengo 42 años y soy de una generación que de alguna manera ha resguardado la tradición. Tuvimos la suerte de tocar con Osvaldo Pugliese, otros con Leopoldo Federico y nos hemos nutrido de estos grandes maestros que te abren la cabeza. Como docente busco transmitir ese lenguaje aprendido con los grandes", cuenta.
De ese trabajo como formador de otros músicos, surgió la idea de la Camerata, un proyecto didáctico -musical, con el que aborda un repertorio de tango y folklore. "La idea nace hace un par de años cuando empecé a dar clínicas en distintas provincias y a los chicos les costaba mucho tener la práctica orquestal y la posibilidad de cruzarse o formarse con grandes maestros. A partir de eso surgió la idea de armar una orquesta en la que participen chicos de distintas provincias y tengan la posibilidad de vivir la experiencia de trabajar con maestros como Juan Carlos Cuacci y Susana Rinaldi".
La Camerata Argentina estará formada por catorce músicos, entre profesionales del Chaco, San Luis, Catamarca, Rosario y Buenos Aires, que fueron parte de las clínicas de formación y tendrán la posibilidad de tener un intercambio con solistas de la Sinfónica Nacional o maestros del género. "Hay muchísimo talento en todo el país y a veces la distancia no permite que muchos músicos entren en contacto con grandes maestros. Durante los cursos, los chicos con formación académica muestran que se les abre un mundo cuando intercambian una experiencia con alguien que te forma en un estilo como el tango. Eso fue lo que me inspiró y me motivó a este proyecto de armar una orquesta de cámara".
Agri será, por otra parte, uno de los padrinos musicales que tocarán con la Orquesta Típica El Porvenir, integrada por chicos de distintas orquesta juveniles que viven en las villas. "Mi participación ahí tiene que ver con devolverles un poco a los jóvenes la suerte que tuve de venir de una familia de músicos como mi viejo y tener acceso a los grandes maestros. Me encanta participar, me divierto y también me nutre para pensar lo que hago desde otro ángulo."
Sus días estarán muy agitados. Agri se entusiasma con las distintas facetas que explorará en el festival. "Formé un cuarteto con los hermanos Grecco, (Lautaro y Emiliano) que son geniales y con los que vamos a tocar a oscuras en el Planetario mientras proyectan unas imágenes. Vamos a tocar tangos a la parrilla, va a ser divertido, sin partitura y a la que te criaste."
Gabriel Plaza

Nombre: Furbo
Sent: 08/09/2010 01:27:32 pm

Edmundo Rivero
Don Máximo Aníbal Carmelo Rivero, su padre, era un apasionado total por el canto y la guitarra, pero lamentablemente no pudo volcar su vocación en ese sentido, ya que había que apuntalar un hogar y con el arte no bastaba. Se tuvo que conformar con ser un humilde funcionario del ferrocarril. Este trabajo lo llevó a desempeñarse en distintas estaciones o paradores de lo que después se llamó "el Gran Buenos Aires".
Doña Juana Anselma Duró, su madre, también se daba maña con la viola y cantaba repertorio criollo. Con estos ancestros, el muchacho no podía haber tenido otro destino que el que tuvo... Por esos pagos, debió haber aprendido mucho de payadores y cantores de boliche, aunque su padre y su tío Alberto Duró colaboraron enseñándole al pibe los fundamentos de la ejecución de la guitarra a la manera criolla.

"...de ellos aprendí las primeras canciones que entoné. Mucho después llevé algunos de esos cantares al disco. Por ejemplo, mi madre me enseñó "Milonga en negro", escrita o recreada por el payador Higinio Cazón".
Su niñez se desarrolló en el barrio de Saavedra, y en Belgrano cursó los estudios comunes y corrientes de todos los chicos alternándolos con otro estudio, el del canto. Para ello ingresó al Conservatorio Nacional, donde tuvo como profesor al maestro Marcelo Urizar.

"Nací bajo el mismo cielo al que tantas veces he cantado con versos de Homero Manzi: el de Pompeya y más allá la inundación. Fue el 8 de junio de 1911, a unas cuadras de la iglesia de Nueva Pompeya y del paredón del Sur, que todavía queda en la calle Esquiú; junto al puente del Ferrocarril Belgrano, que entonces se llamaba Midland; exactamente en la estación Puente Alsina, de la que mi padre era jefe. ¡Quién iba a decirme que treinta y siete años más tarde iría a tocarme estrenar el tango que habla del paisaje que me vio nacer!" (Reportaje a Edmundo Rivero de Roberto Selles, en revista "Todo es historia ", septiembre 1987).

Material extraído de:
http://www.terapiatanguera.com.ar

Nombre: Estrogóf
Sent: 07/13/2010 09:44:04 am

La artista cubana tenía 87 años
Adiós a Olga Guillot, la reina del bolero

Murió ayer, víctima de un paro cardíaco en Miami; entre sus éxitos se destaca "Tú me acostumbraste"
Gabriel Plaza en La Nación, Martes 13 de julio de 2010

El último suspiro lo dio en un hospital de Miami, como en una parábola de su destino, tan lejos y tan cerca de Cuba. Olga Guillot murió ayer, víctima de un ataque cardíaco. Tenía 87 años.
La reina del bolero, como se la conoció en el mundo de habla hispana, marcó historia en la música cubana de la mitad del siglo XX y tuvo incidencia directa en la proyección y popularización que el género alcanzó fuera de la isla, a partir de creaciones como "Tú me acostumbraste", "Miénteme" o "La gloria eres tú".
Olga Guillot perteneció a la generación dorada del bolero. Fue compañera de época de artistas, como Bola de Nieve, y receptora directa de la efervescente musicalidad cubana entre 1945 y 1955: por esos años, César Portillo de la Luz escribió "Contigo en la distancia"; José Antonio Méndez creó "La gloria eres tú" y "Novia mía"; en 1952, el maestro Adolfo Guzmán compuso "Profecía", y Frank Domínguez lanzó "Tú me acostumbraste". Ninguno contaba con la voz idónea para transformarlos en rotundos éxitos hasta que apareció Olga Guillot.
La chica nacida en el Oriente cubano había comenzado de adolescente a trajinar los escenarios de La Habana con el dúo Hermanitas Guillot, que formó con su hermana Ana Luisa y posteriormente se sumó como segunda voz al Cuarteto Siboney, que dirigía Isolina Carrillo. El pianista de ese conjunto, Facundo Rivero, quedó tan impresionado con la voz de Guillot que la presentó al ambiente de los night clubs cubanos en los que actuaban los mejores músicos de la época.
Entre el gesto dramático del bolero y la influencia del jazz, el filin cubano ganaba terreno y Olga aparecía como una pionera, abordando un repertorio que era interpretado sólo por hombres en la Cuba de mediados del cuarenta. En 1946 graba una versión en español de "Stormy Weather", que había popularizado la gran Billie Holliday y el nombre de Guillot empieza a resonar con fuerza en el medio musical: la Asociación de Críticos la nombra "la cancionera más destacada de Cuba" y el cantante Miguelito Valdés la llevó a Nueva York para probar suerte y grabar en el prestigioso sello Decca (que tenía entre sus filas a Louis Armstrong, Count Basie, Billie Holiday, Andrews Sisters, Ted Lewis y Judy Garland), convencido de su aura de estrella.
No fue la primera vez que Guillot se proyectó fuera de la isla. Entre 1952 y 1961 -cuando partió definitivamente de Cuba-, los viajes de Guillot por buena parte de América latina fueron constantes. En México, consiguió su primer éxito internacional con "Miénteme", del autor Chamaco Rodríguez, que sólo en la Cuba de Castro vendió medio millón de discos.
La voz y el histrionismo de Olga Guillot parecían hechos a la medida de esos boleros tormentosos que enamoraron al mundo de la canción hispanoamericana. Su interpretación llevaría a la canción romántica más allá de lo imaginado: en 1958, la cubana cantaría con Edith Piaf en plena cumbre de su carrera en Cannes y se transformaría tiempo después en la primera latina en llevar su repertorio de boleros al Carnegie Hall de Nueva York (en 1964).
En 1988 celebró sus bodas de oro junto a la canción romántica feliz de haber sobrevivido a los vaivenes de las modas, pero se sentía lejos de la leyenda: "Nunca busqué trascender. Yo hacía lo que me gustaba y disfrutaba de mi carrera y nunca pensé llegar tan lejos". Filmó una decena de películas y dejó más de cincuenta discos editados con versiones para el recuerdo: "Lágrimas negras", "Campanitas de cristal", "Bravo", "Qué sabes tú" o el dúo con Sandro en "Arráncame la vida", grabado en 1993.
Guillot estaba semirretirada de los escenarios y planeaba sacar su autobiografía: "Tranquila, bonita, es la vida mía sin escándalos ni chismes de artistas". Se encontraba internada desde el viernes en el hospital Mount Sinaí de Miami Beach. Fuentes allegadas a la cantante dijeron que sufrió dos infartos. Su corazón, que tantas historias de amor había soportado, esta vez no pudo resistir.

Nombre: A. Lupin
Sent: 07/09/2010 12:06:57 pm

Como abrazao a un rencor
Este dramático tango que crudamente hurga en sensaciones ocultas de algunas personas es obra de la reunión del poeta Antonio Podestá y del músico Rafael Rossi en el año 1930. Podestá se desempeñaba como redactor del diario vespertino Ultima Hora y tenía como apodo "el gauchito" entre sus compañeros. Una noche en una reunión de amigos le entregó a Rossi unos versos que lo sorprendieron por su dramatismo. Rafael se llevó esa letra y comenzó a trabajar sobre una melodía que andaba rondando por su bandoneón. Cuando tuvo toda la idea melódica volvió por las oficinas del diario y le pidió al "Gauchito" que la complete así tendrían bien armado el nuevo tango. Entre las frases que agregó Podestá estaba la que dio título al tango que fue aceptado de inmediato por Rossi. Unos meses después el tango fue publicado, con muy poco convencimiento, por el editor Natalio Pirovano. La edición fue un verdadero fracaso que dejó a los autores con un sabor amargo acorde al tango. Pero sin que nadie lo previera llegaron noticias desde Montevideo dando cuenta del éxito del tema por aquellos lares. Pirovano se puso en contacto con los editores uruguayos y allí se enteró que Carlos Gardel lo había incorporado a su repertorio y que en sus últimas actuaciones "Como abrazao a un rencor" arrancó fervorosos aplausos en el público oriental. Una vez de regreso en Buenos Aires Gardel presentó el tema en sus actuaciones en Radio América, que lo había contratado. Días después comenzaron los ensayos entre Gardel, sus guitarristas y Rafael Rossi, quien desde su bandoneón marcaba los arreglos que le daban al tango la forma necesaria como para ser llevado al disco. Finalmente "Como abrazao a un rencor" fue registrado el 16 de septiembre de 1931 bajo el sistema eléctrico y en los Estudios Odeón. Los guitarristas que acompañaron a Carlitos en esta grabación fueron Guillermo Barbieri, Riverol y Julio Vivas.

Nombre: Pibe V
Sent: 07/08/2010 10:56:09 am

LA INSÓLITA PELEA JUDICIAL POR LA MELODÍA

Condena por 'La pollera colorá'

La pollera colorá, la cumbia colombiana que ha representado al país en festivales y eventos internacionales; la canción que ha acompañado por muchos años los triunfos de los deportistas nacionales en competencias de carácter internacional —quién puede olvidar que en el famoso 5-0 ante Argentina en el Monumental cada gol era amenizado por la melodía— y que hasta bailó y cantó el popular Bart Simpson en la barra del bar de Moe, terminó envuelta en un lío judicial que llevó a que el famoso creador de esta magistral pieza, Wilson Choperena, fuera condenado por el Tribunal Superior de Bogotá a 24 meses de prisión por el delito de defraudación a los derechos patrimoniales de autor.

La investigación se remonta a junio del año 2000, cuando Juan Bautista Madera denunció que aunque Choperena era el autor de la letra de la canción, él había compuesto la música. Su inconformidad residía en que como coautor le fueron desconocidos sus derechos materiales, morales y económicos sobre La pollera colorá. Por ejemplo, citó varios contratos que firmó Choperena con casas disqueras en Colombia y en el exterior, como Sonolux, en octubre de 1971, y Sono Inter en junio de 1996, en los que cedió y transfirió, total e ilimitadamente, todos los derechos de índole patrimonial sobre la canción, aunque quedaron establecidos los porcentajes a los que tendría derecho en el futuro por futuras comercializaciones.

La emblemática melodía de La pollera colorá fue registrada ante el notario primero del Circuito de Barrancabermeja, Santander, el 24 de octubre de 1962, por Wilson Choperena en calidad de autor de la letra, y Juan Bautista Madera como autor de la música. Las firmas fueron autenticadas y el registro de la obra ante la jefatura de Propiedad intelectual y Prensa del entonces Ministerio de Gobierno se protocolizó el 7 de noviembre de 1962, por intermedio del representante legal de la Sociedad de Autores y Compositores (Sayco). Sin embargo, 48 años después, Choperena y Madera no se pueden ni ver, protagonizan un pleito inédito con consecuencias penales. La música que ayer los unió, hoy los enfrenta.

Una de las pruebas aportadas a la investigación es un certificación del gerente general de Sayco, expedida el 18 de noviembre de 1999, en la que se informa en relación con La pollera colorá, que Juan Bautista Madera aparece con el 50% de los derechos sobre la obra como compositor; Wilson Choperena con el 25% como autor y Sono Inter con el 25% como editor de la pieza musical. El mismo gerente declaró que tanto Madera como Choperena aparecen como coautores de la obra.

En enero de este año, el Juzgado 24 Penal del Circuito condenó al maestro Choperena a 24 meses de prisión y le impuso una multa de más de $10 millones. Su defensor apeló y el proceso fue a parar al Tribunal Superior de Bogotá. El conocido compositor, hoy en día en una situación económica muy precaria, se valió de tecnicismos para evitar la mano de la justicia al decir que no se estableció que la versión de La pollera colorá fuera la misma cuyos derechos fueron cedidos a Sonolux Internacional.

Sin embargo, el Tribunal fue contundente al afirmar que la canción fue compuesta en conjunto por los maestros Wilson Choperena y Juan Bautista Madera y que ambos eran dueños de los derechos patrimoniales de la obra. Sostuvo el Tribunal que aunque Choperena hubiera efectuado arreglos a la obra original para cambiarle su tonalidad, ello no alteraba en lo sustancial la que, se diría, es la canción más colombiana de los colombianos. La misma melodía que lleva cinco décadas animando parrandas o diciembres —y, claro, levantando guayabos—, hoy es objeto de una agria disputa con carcelazo de por medio.

Redacción Judicial EL ESPECTAD

Nombre: Made
Sent: 07/06/2010 05:21:40 am

Cómo nació en 1923 "Fervor de Buenos Aires"
Por María Esther Vázquez
Para LA NACION
Lunes 3 de noviembre de 2003

El cuento que Borges distribuyó introduciendo los ejemplares en los bolsillos de sus amigos


Un día lluvioso de marzo de 1921, en el muelle desierto del puerto de Buenos Aires, un hombre menudo, con un chambergo negro calzado hasta las cejas y vistiendo un largo sobretodo oscuro, esperaba la llegada del Reina Victoria Eugenia, que venía de Europa. En él volvía la familia Borges luego de una ausencia de siete años. Su figura pequeña se destacaba como "un dibujo sobre el empedrado y mi padre, contento, me dijo: Ese es Macedonio Fernández ", contaba Borges, que por entonces era un tímido veinteañero. El había aprovechado bien el tiempo pasado en Europa; seguía siendo tímido, pero se mostraba aplomado y consciente de sus aptitudes; sabía, más allá del inglés y del español que lo acompañaron desde siempre, francés, alemán, portugués y latín. Se había integrado a los grupos literarios de su tiempo y había escrito dos libros, que no publicó.
En Buenos Aires pronto lo rodearon los jóvenes escritores argentinos que crearon una revista mural de una hoja, Prisma, que duró dos números (1921,1922). Estos jóvenes salían por la noche con la hoja, brochas y tarros de engrudo. Empezaban a caminar por Santa Fe, desde la plaza San Martín hasta Callao, seguían hacia el Sur por Entre Ríos y al llegar a la calle México doblaban a la izquierda hasta el número 564, sede de la Biblioteca Nacional. Pegaban un cartel cada diez metros a lo largo de cinco kilómetros. Acababan en una lechería de La Martona, compartiendo el desayuno con los obreros que iban a trabajar. Borges tomaba un submarino: "Una cosa misteriosa consistente en un vaso de leche con una barrita de chocolate adentro".
Caminatas con Bernárdez
Así empezaron las largas caminatas de Borges por Buenos Aires, que durarían toda su vida, matizadas en la juventud con abundante ginebra en compañía de Néstor Ibarra (a quien llamaba Céfiro blando porque asimilaba su nombre al sonido del verso troqueo: "Tátata tata") y del poeta Francisco Luis Bernárdez. Alguna vez la policía los detuvo, pasados de copas, por el Bajo Flores, los palpó de armas y los dejó ir luego de sermonearlos concienzudamente. Esos paseos contemplando ponientes, arrabales, patios y parras entrevistos a través de las rejas de los zaguanes le hacen decir: "Las calles de Buenos Aires ya son la entraña de mi alma". Camina por la noche "olorosa como un mate curado" con "la luna atorrando por el frío del alba". Recorre la Chacarita, la Recoleta, "el lugar en que han de enterrarme". Lo arrebatan el amor, la pasión, el fervor de Buenos Aires, y siente que ha recorrido "las veredas de la tierra y el agua y sólo a vos el corazón te ha sentido, calle dura y rosada", y encuentra por fin en esta ciudad su patria verdadera: "Los años que he vivido en Europa son ilusorios. / Yo he estado siempre (y estaré) en Buenos Aires".
"Fervor de Buenos Aires" apareció en 1923. Ya publicado, Borges no supo cómo distribuirlo. Ideó un sistema, sin embargo; iba a las reuniones literarias y, cuando se retiraba, deslizaba con disimulo un ejemplar en el bolsillo de los abrigos solitarios colgados del perchero.
El mismo favor le pidió a Alfredo Bianchi, uno de los directores de la revista Nosotros. A Bianchi, hombre serio y cuarentón, la propuesta lo asombró y luego, divertido, aceptó su papel de distribuidor bolsillero ad honórem. El libro gustó y sigue gustando porque Buenos Aires, a través de Borges, es tan "eterna como el agua y el aire".

Nombre: Copi
Sent: 06/24/2010 10:12:45 am

A 75 años de la muerte de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera

El hombre detrás de la leyenda

El autor de letras emblemáticas como "El día que me quieras" jugó un papel fundamental en el mito gardeliano

Jueves 24 de junio de 2010


Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION
Hace 75 años, el trágico accidente aéreo en Medellín apagó la vida de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, una dupla que cambió la historia del tango canción para siempre. Para Gardel, esa fatídica muerte, en el punto más alto de su carrera como estrella de cine y cantor popular, fue el salto a la inmortalidad como ícono porteño alrededor del mundo. Para Le Pera, su colaborador más estrecho a partir de la década del treinta, como guionista y letrista de las canciones en los films Cuesta abajo, El tango en Broadway, El día que me quieras y Tango Bar fue la conclusión de un papel secundario tan glorioso como en las sombras.
El origen de estos dos artistas parece formar parte de una extraña paradoja en la formación de un adn tanguero universal, que logró su consagración a partir de las particularidades que imprimieron dos creadores nacidos en el extranjero. De la identidad errática de Gardel -entre Toulouse y Tacuarembó- se habló muchas veces, pero poco se conoce del gran hombre detrás de la leyenda.
Los aficionados deben saber que Le Pera, el creador de letras inolvidables y emblemáticas del tango canción como "Volver", "Melodía de arrabal", "Sus ojos se cerraron", "El día que me quieras", "Cuesta abajo", "Soledad" y "Volvió una noche", fueron pergeñadas por un poeta concebido en la ciudad de San Pablo (Brasil), el 6 de junio de 1900.
Un dato más dentro de una anecdótica y jugosa vida privada -amores de juventud, pasiones entre bambalinas, vida bohemia y la trágica muerte del amor de su vida, la vedette Aída Martínez- que nutrió de leit motiv sus letras y contrasta con el recuerdo de un hombre hosco de carácter taciturno y opaco. "Para el argumento de El día que me quieras , comenzamos a hurgar en la vida de Gardel y la encontramos exenta de romántico interés. La de Le Pera, en cambio, tenía episodios románticos en abundancia", cuenta Terig Tucci en su libro Gardel en Nueva York .
El rol de partenaire poético e inspirador de historias universales con color local que jugó Le Pera fue trascendental para montar la estatura de Gardel como transmisor de una identidad porteña y una lírica que perduraría y se agrandaría incluso con el paso del tiempo. Con ocho películas en un corto lapso de tres años, a partir de Espérame, filmada en 1932, la dupla fundó un repertorio poético musical, escrito entre el apuro de los sets de filmación, que alcanzaría el bronce.
Una dupla fabulosa
El encuentro entre Gardel y Le Pera coincidió con un momento justo para el cantante, que había avizorado en el cine la posibilidad de proyectar su imagen y la del tango al mundo y estaba buscando un compañero ideal para que lo acompañara en esa travesía. Le Pera, por su parte, se encontraba en un momento de madurez personal, necesitado de nuevos desafíos, tras encontrar una vida sin apuros económicos, una estabilidad dentro del ambiente teatral como escritor de obras y sainetes, partícipe de una bohemia que lo mantenía entretenido y en busca de negocios excéntricos, como la importación de perros galgos rusos para vender entre las familias acomodadas de la sociedad porteña.
El encuentro tiene varias historias paralelas. La primera hipótesis cita el primer encuentro entre los dos protagonistas a mediados de la década del veinte cuando un enfurecido Carlos Gardel fue a recriminarle a Le Pera, por ese entonces periodista dedicado a la actividad teatral, una crítica desfavorable. La otra hipótesis del encuentro tiene más cercanía con el periplo de Gardel por Europa a inicios de la década del treinta. En ese momento, Le Pera trabajaba, entre tantas otras cosas, como subtitulador de una empresa de cine subsidiaria de la Paramount. "El Zorzal criollo" andaba en busca de un socio creativo para dar forma a sus nuevos proyectos musicales y cinematográficos tras el éxito que había alcanzado la película Luces de Buenos Aires (1931).
Edmundo Gibourg, un amigo en común, los reunió en un restaurante de la calle Pigall en París, frecuentado por artistas argentinos en el exilio. La historia es citada por el escritor Rubén Pesce en el libro Los p oetas, de Corregidor. "Gardel me pidió que colaborase en su próxima película. Yo le respondí que no era mi oficio -cuenta Guibourg-. Pero en cambio le dije: «Te voy a presentar a un muchacho que podrá servirte de mucho. Algo ha hecho». Cuando le nombre a Le Pera, me dijo: «¡Yo lo conozco de los cafés de Buenos Aires!». Nos reunimos en la esquina del restaurante Rochefoulcauld. Allí se arregló Gardel con Le Pera, a quien llevó luego a los estudios Joinville. En adelante, como se sabe, Le Pera le sirvió de mucho a Carlos porque era muy capaz y, a la vez, un trabajador infatigable. Si algún arrepentimiento tengo de haberlos presentado es porque Le Pera le sacó a Gardel la superstición de viajar en avión." Guibourg tenía razón. La sociedad creativa sólo daría buenos resultados. Le Pera desarrollaría una intuición, un lirismo y un oficio para el que se había entrenado toda su vida y volcaría en letras a personajes hechos a medida de Gardel, lo que lo transformaría en una estrella de Hoollywood poco antes de su muerte. Y, lo más importante, decodificaría como nadie la atemporalidad de ese imaginario gardeliano destinado al mito en himnos como "Volver": "Yo adivino el parpadeo/de las luces que a lo lejos van/marcando mi retorno".

Nombre: Estrogóf
Sent: 06/07/2010 07:47:30 am

El tango se pone ricotero
La nueva generación tanguera sorprende con versiones de temas de los Redondos y se inspira en sus canciones y estética
Domingo 6 de junio de 2010
Publicado en edición impresa de La Nación

Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION
"Sos el as del Club París, as, lo tuyo no es el rock, cierran los bares por donde vas/tu breto y tus ojos grises (...)". No es una brumosa letra de tango la que resuena en el dial de FM Tango. Se trata de la emblemática canción-himno "Blues de la artillería", de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota que se cuela en el playlist tanguero -entre clásicos como "Naranjo en flor" de Homero Expósito o "Cambalache" de Discépolo- gracias a una versión con la rítmica, la polenta y la sonoridad de una orquesta típica. El cover incluido en el disco debut de La Vidú (una agrupación de veinteañeros) destila actitud rock con el color musical de fueyes y violines que subrayan el paisaje urbano que imaginó el Indio Solari allá por los inicios de los noventa.
"Yo era fanático de los Redondos y ése era uno de los temas que tocaba de pibe en la viola. Todavía no sabía que iba a tener una orquesta. Un día, pensando en arreglos de clásicos para La Vidú, me acordé de «Blues de la artillería». Siempre me pareció que los Redondos tenían una cosa tanguera en sus letras", lanza Gabriel Bartolomei, el joven director de la orquesta que convirtió esta adaptación en 2x4 del tema ricotero en el caballito de batalla de sus conciertos en milongas tradicionales, como La Ideal.
La Vidú no es el único caso. El sentimiento ricotero aparece como irresistible pulso generacional en la nueva escena del tango. El mismo Indio Solari se muestra cómplice, y sostiene: "Pienso que muchas de mis letras se podrían hacer tangueras con mucha tranquilidad". La frase resuena como un llamado profético en medio de la jungla de cemento. Orquestas, cantores y letristas se lanzaron a versionar temas de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (oficialmente o en la clandestinidad de los ensayos) y a generar una producción con letras nuevas que remiten a frases leit motiv o escenografías que podrían haber sido creadas por el Indio Solari ("Pinche caín", de Agua Pesada, o "Bombay Bs. As.", de 34 Puñaladas). Hasta las orquestas típicas devuelven ese guiño generacional a la banda más popular del rock argentino, al bautizar a sus grupos con nombres de canciones, como la orquesta Ciudad Baigón.
"Creo que hay necesidad de tender un puente entre la música que uno escuchó mientras crecía y la que está eligiendo como género para expresarse", explica la pianista y arregladora Elbi Olalla, de Altertango, grupo mendocino que incluyó en sus discos temas de la dupla Solari y Skay Beilinson. "Cuando tocamos en clave tanguera «Rock yugular» o «El tesoro de los inocentes», algo se reconcilia dentro nuestro: se unen de manera natural nuestra historia personal y la historia de nuestros tangos. Los Redondos nos marcaron tanto como «el Polaco» Goyeneche y Pugliese."
El "tango ricotero" es una nueva criatura sónica (sintetizada en la ilustración de Sábat tributo al arte de Rocambole) que asoma en el panorama de la música ciudadana ofreciendo las coordenadas para entender la movida actual. Ya no se trata de colaboraciones amigables como la de Melingo y Skay en el disco Maldito t ango (2008), sino de grupos y formaciones que agitan otra estética urbana recuperando el espíritu under del rock de los 80. Así como antes las nuevas camadas se simbiotizaban con el sonido Piazzolla, el formato cooperativo de las orquestas típicas, el gesto lunfardo de las guitarras criollas o los coqueteos con las programaciones electrónicas, hoy aparece un link directo hacia la cultura ricotera.
Vamos las bandas
Los grupos de la escena actual asumen el imaginario ricotero como un grito generacional, representativo de un tango y de una urbe contaminada. En algunos casos, como la orquesta Agua Pesada, el tributo es explícito. "Si vos escuchás nuestro tema «La Noche», ves que está deliberadamente escrito sobre los acordes de «Jijiji» y hasta el solo de bandoneón frasea el emblemático solo de Skay. Para nosotros hay un nexo muy fuerte entre el tango y el rock de los Redondos. La estética de sus letras, con esos personajes que recuerdan a los de Roberto Arlt y su atmósfera suburbana, es muy fuerte. Nosotros los escuchamos a ellos y terminamos armando una orquesta como si fuera una banda de rock, con una forma de trabajo independiente, sin tener esa cosa del vestuario tanguero y haciendo la nuestra", dispara el contrabajista Oscar Pittana, de Agua Pesada, que trabajó en un proyecto de covers ricoteros que aún está latente.
Las letras inspiradas en ese universo de densa urbanidad y jerga lunfarda se transformaron en materia prima para un tango crudo, oscuro y carnal. "Para mí la influencia tanguera en las letras del Indio Solari no sólo es perceptible en la utilización de términos provenientes del lunfardo más profundo ("Fiolos Pipiolos"), sino que se manifiesta también en la manera de referirse metafóricamente a la ciudad y a sus especímenes justo como en los tangos", analiza Alejandro Guyot, cantor y autor de las letras de 34 Puñaladas.
Para Guyot la influencia ricotera en los nuevos caminos de producción de tangos inéditos es directa. "Nuestro último disco, Bombay Bs. As., habla justamente de una ciudad que se parece a un gran hormiguero, a una urbe de pesadillescos paisajes posindustriales y que fue moldeada muy concretamente por la dictadura, el menemismo y la crisis de 2001 y que, paradójicamente, tiene más similitudes con los paisajes y las atmósferas insinuadas en muchas de las canciones del Indio. Quizá, hasta podríamos decir que tomamos de las escenografías de sus canciones un cierto aroma poético para reformularlo en clave tanguera."
La jerga ricotera que quedó presa en la ciudad atravesó la efervescente decadencia de los noventa y sobrevive en el espíritu barrial de estos jóvenes tangueros. "Hay muchísimas cosas del tango actual que están dando vuelta y tienen influencia ricotera. La diferencia es que ahora hay una retroalimentación. El rock fue influenciado por el tango, y el tango fue influenciado por el rock. Me parece que con el caso de los Redondos se dio algo particular porque es una de las expresiones con más vuelo, y sus letras, el imaginario, la impronta, la identidad y el tipo de humor están más cercanos a nosotros. Ahí aparece esa relación entre los que elegimos el tango como expresión y esa relación por ósmosis con los Redondos, que va más allá de los géneros. Hay una cuestión generacional, social y hasta política que nos une", dice Julián Peralta de la orquesta Astillero, con temas perceptiblemente ricoteros como "Capataz".
Embanderados en su actitud under y delineados por la estética rocambolesca, muchas de estas bandas de tango refieren al universo redondo a través del arte de tapa de sus discos. "Nosotros tomamos muchas cosas de los Redondos porque crecimos con ellos, así como crecimos escuchando a Pugliese -apunta Hernán Cabrera, director de la orquesta Ciudad Baigón-. El nombre de la orquesta lo sacamos de un tema del Indio, porque nos gustaba la imagen de una ciudad un poco sucia y contaminada, que simboliza lo que queremos decir en el tango. Por eso, nos gusta el pulso marcado de una orquesta que puede evocar al ritmo pesado de una banda de rock. También trabajamos con un diseñador propio, como los Redondos, que tenían a Rocambole para el arte de sus discos y de sus shows."
La continuidad de esa poética suburbana que dejaron los Redondos no sólo se desparramó en el rock del rico Luna Park, sino que ventiló a la escena tanguera actual. "Creo que la pulsión general de los Redondos es muy tanguera. De alguna manera, sus canciones que podrían estar en cualquier agrupación tanguera sirvieron, junto con otros compositores o grupos, para crear un espíritu que luego iba a devenir en esta generación tanguera a la que pertenecemos", sintetiza Elbi Olalla.
El cantante y poeta Guyot aprieta el acelerador y va más allá en su manifiesto under tango. "Hoy en día se podría decir que el tango independiente ocupa un lugar muy similar al que supo ocupar en su momento el rock en los 80, con el agravante de tener que padecer las consecuencias nefastas del post-Cromagnon. Creo que las bandas de tango independiente recuperan mucho del espíritu de independencia y de irreverencia que embanderaba al rock en esa década. Creo que los vástagos más genuinos del imaginario ricotero no son esa especie de grupos homenaje de los Redondos que existen hoy en día. En realidad, somos nosotros, los tangueros «bastardos», que a fuerza de «ninguneos» de parte de algunos tangueros mayores que nosotros [con muchas y honrosas excepciones], nos hicimos más tangueros que ellos mismos y también más desprejuiciados, más osados e independientes."
EL TOP FIVE
"Blues de la artillería", en el debut de La Vidú (2010).
"Rock yugular", del disco Altertango (2007).
"La noche" inspirado en "Jijiji" por Agua Pesada.
"Capataz", canción de Astillero en su primer CD.
"Lezama", de 34 Puñaladas.

Nombre: Estrogóf
Sent: 06/07/2010 07:45:00 am

El acento de tango en mis letras
Por Indio Solari
Domingo 6 de junio de 2010
Publicado en edición impresa de La Nación

No escuché las versiones tangueras de nuestros temas, pero de todas formas todo lo que haga alguien con lo que uno imaginó no tiene precio. Los que se dejan envolver por lo que yo hago, me gratifican, más allá de los resultados que tengan.
Yo canto tangos de pronto en joda, pero pienso que muchas de las letras que escribí con los Redondos se podrían hacer tangueras con mucha tranquilidad. En general no he sido tanguero, quizá más de grande, pero tampoco escucho tango todo el tiempo. Escucho todo tipo de música, pero soy conocedor sobre todo de la cultura rock.
De pronto sí hay tangos como "Ladrillo" y varios más de esos tangos viejos que me atraen. Pero me gusta más que nada el tango musical, las orquestas de tango. La mayoría de los cantantes y las letras de tango están muy referidas a cierto folklore del género, hay muy pocos autores que trascienden el folklore del tango.
Casi siempre hay dos o tres elementos incompatibles, que hay que aggiornarlos de alguna manera, el farolito y el funyi, que no me gusta. Pero de pronto están esos otros tangos antiguos que me gustan y entiendo cómo están construidos, me causan gracia y disfruto de eso.
La lírica de la cultura rock de alguna manera tiene más que ver con mi vida y con el mundo que me tocó vivir y con el mundo de hoy todavía.

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30/05/10, último cambio