Un vértigo diabólico Atácame el trigémino: Y el hálito fatídico Colócame en decúbito. Un médico simpático Equívoco y agnóstico
(Impávido pontífice de inútiles dictámenes) arrójame un quimérico y cáustico pronóstico: "comidas pantagruélicas y báquicos etílicos causaron estos vómitos impúdicos, homéricos"
y el cúmulo ridículo de errores académicos oculta los verídicos causantes protagónicos: el síndrome diabólico, de vértigos eméticos, culpable periférico del tránsito fatídico.
En pocas
palabras: sufro de un síndrome vertiginoso periférico.