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Este sábado 30
, desde las diez de la noche, recibiremos a quienes gusten compartir un cocidito calmo, asentado en sus propios saberes y sabores. Una cacerola, digamos, siguiendo el criterio que llama puchero o paella a lo que en ella rebulló. Carne buena, grande y tierna, para que guste con entidad.
Cebollas varias, sin las cuales casi no hay comida. Verduras y verduritas, tomillos y ajos, ciertas secretas especias
inconfesables, paciencia y cariño. Se doró todo por turno en la caja de hierro –valioso aporte de Don El Oriental- se pasó a la casserole, y larguísimo calor suavito hasta el punto. Después, fundamental,
un descanso onda meditación cosa que el yantar asuma su esencia, sepa quién (qué) es y para qué (quién) sirve.
Ni más ni menos. Una cacerola lenta que vendrá con sus papitas doradas
, y algunos sabrán apreciar en plenitud.
Sin apuros che, pero tampoco exagerar. Al zorro
Guzmán lo envenenaban los clientes distraídos que dejaban enfriar los platos, y lo enfurecían los que no comían todo. Veía un residuo sobrante y se iba como chicotazo a humillar al sorprendido viandante, que tal
vez andaba por los importantes caminos de la seducción –amorosa o comercial, según el caso- y lo echaba de una. "No le cobro, pero se va y no me vuelve más. Me pelo la vida cocinando bien para que cualquiera me tome para la chacota". Parecía una maniobra marketinera, y era auténtica ira, peninsular. Desmesura, despropósito, tanta energía de artista incomprendido en un restorancito más
bien fonducha sin pretensiones. Consiguió conservar una runfla poca de adulones aprovechados, a quienes respetaba y hacía imposibles descuentos, hasta quebrar. Ahora cocina en un conocido local fashionisitico
donde los pasotas sólo aprecian volúmenes, contrastes y colores equilibrados con curvas líneas aceitosas, y espera –el zorro- la jubilación leyendo deslomados libritos amarillos, casi todos de Salgari.
Hechas las aclaraciones del caso, venid tranquilos, que intentaremos la ecuanimidad. La comida está buena. Posta,
confirmaron los probantes.
Amor a la mejicana, por extraña asociación.
Osperamos
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